Una política de utopías es un desastre, pero una política sin ninguna utopía es llamativamente rara. Si pretendiéramos lanzar el mensaje de que el único problema que hay, es lograr el renacimiento artístico del pueblo, estaríamos siendo utopistas y olvidaríamos los problemas apremiantes de dominio financiero y corrupción ética/estética que forman la columna principal del sistema que nos domina. Hay que solucionar los fundamentos, hay que eliminar el poder de la finanza, lo que a la postre sería el fin del paro y de una concepción 'utilista' de la mano de obra, o sea de la mercantilización del trabajo, su consideración como un 'producto' más, que debe asumir las leyes del mercado. Eliminando el poder de la finanza acabaríamos con la Idea del Mercado Unico Mundial, lo que liquidaría las tensiones de dumping social e inmigración masiva, en fin. Sin duda los problemas de una reforma económica radical son la base de nuestra posición, y sin esta base no podremos edificar ni un ladrillo sano. Pero ¿de que serviría arreglar los fundamentos si después construimos encima un choza infecta?.

Si vamos a solucionar los problemas de base para luego ir al chauvismo nacionalista, la guerra o el militarismo, la dictadura o la represión, el conservadurismo ... para todo esto no valdría la pena luchar por lo económico. El Nacionalsocialismo tiene un objetivo final: el Estado Artístico, o sea un gobierno que tenga como objetivo la elevación espiritual del pueblo. Si le dijeramos a un comunista cual era (ahora ya no tienen utopía distinta a la del demoliberalismo) su utopía sin duda nos hablaría de un Estado donde todos fueran iguales, los bienes fueran comunes, y en el que cada cual pudiera hacer su vida comunitaria sin preocupaciones económicas. Una cierta anarquía liberal bajo una economía igualitaria. Si lo hablamos con un demócrata, su objetivo es el liberalismo, una mundo de personas que cada cual hace lo que quiera, respetándose mutuamente, en continuo progreso tanto material como de ejercicio de la libertad .

Todo lo más los social- demócratas añadirían una llamada a una cierta igualdad relativa, sin grandes diferencias, y un mundialismo de todo este entorno, o sea la extensión de este mundo feliz al mundo entero. Pero desde luego ni comunistas ni demócratas tienen una visión artística del mundo. Pues bien, para los nacionalsocialistas el objetivo no es un mundo racista de fuerza y lucha, no es una economía sana y socialista, no es un pueblo unido y sano,... todo esto son medios para el objetivo: el único objetivo final es un Estado Artístico donde los ciudadanos se eleven como personas y alcancen la máxima calidad humana a través del sentimiento, o sea del Arte. Este es el objetivo. No la libertad individualista ni la economía saneada. La Libertad y la Economía son herramientas necesarias para lograr un Estado Artístico, no son el objetivo final. La Raza sana y diversa es la base de un arte sano y diverso. Por eso el Arte es la esencia del Nacionalsocialismo, aunque leyendo y conociendo a los Nacionalsocialistas actuales uno duda si realmente lo son o si han 'descubierto' otro NS distinto.

la decisión de ser Nacionalsocialista es interna y respetuosa de las implicancias, es una decisión que deberá ajustarse a la plasticidad emocional de cada uno, basándose en los principio éticos, espirituales, artísticos, culturales, y sociales en pos de los altos ideales. Los snobs violentos que se autoproclaman admiradores de Hitler, sólo manchan la esencia pura de esta Filosofía. Hora de saber, y de conciliar la libertad nata personal al elegir ser el que se necesite ser o pensar.


Veamos más a fondo algunos detalles sobre este tema: para el NS el Arte no es político, es más, se opone a una visión politizada del Arte, contra la opción leninista de implicar el Arte en la lucha política. Es un grave error pretender identificar el arte NS con obras ligadas a simbología política. El Arte es una expresión de sentimientos, y no un medio de propaganda. El Arte para el NS no es el Arte de 1933 en absoluto, por más que es extraordinario el auge artístico que hubo en los pocos años de paz que tuvo. Nosotros sabemos que para que pueda haber un Arte digno es preciso previamente que haya una ética digna. Por tanto sabemos que sin una revolución política e ideológica a fondo no es posible salir del arte decadente actual, reflejo de la decadencia ética materialista. Pero eso no significa que el Arte sea político sino que depende de un ambiente o estado de pensamiento general sobre la vida.

El Nacionalsocialismo no es un sistema liberal, no pretende pues un desentendimiento del Estado de la vida popular. Por ello el Estado NS si se ocupó de eliminar las influencias nefastas en el Arte alemán, y de procurar llevar al pueblo el arte. No fue neutral, pero no convirtió a los artistas en funcionarios como en la URSS. Había libertad de arte mientras no se promoviese una tendencia claramente degenerada. En realidad podemos decir que su control fue el mismo que en los demás aspectos de la vida: No hubo dictadura pero si control. No había unidirecionalismo pero si poda de aquello que pasaba el límite de lo tolerable.

En el fascismo italiano la actitud fue similar aunque mucho menos intervencionista. Se dió amplia libertad artística dado que en 20 años de gobierno fascista se logró enseguida la eliminación del ambiente propicio al arte degenerado. Mientras que en Alemania el NS tuvo que combatir la propagación de las más repugnantes actitudes promovidas y financiadas por la república de Weimar, que fue un auténtico pudridero ético, Mussolini pudo partir de unos primeros años de lucha para luego ya centrarse en un estado de opinión favorable. Un analista del arte nazis como Mosse,

antinazi declarado, reconocía que "los cuadros que se presentaban en las exposiciones de arte alemán se vendían rapidamente y sin ninguna presión del Partido" (Mosse "La nazionalizzaziones delle masse" 1975). Sin duda hubo diversas tendencias en el tema del Arte dentro del NS. Goebbels eliminó la crítica de Arte y exigió que fuese el pueblo el que juzgase directamente las obras de arte, para impedir la influencia de los críticos al servicio del dinero. Pero hay que reconocer posiciones más intervencionistas como en una carta de Goebbels al director de orquesta Furtwängler el 1 abril 1933:

"La labor del artista no es sólo la de unir al pueblo, también la de modelar, de educar, eliminar lo que está podrido y facilitar el camino a los sano. Como político yo no puedo coincidir con Uds en que sólo hay dos tipos de arte, el bueno y el malo. El arte no solo debe ser bueno, debe estar también ligado al pueblo". Es evidente que existía una cierta preocupación por eliminar las artes decadentes introducidas por la república burguesa de Weimar y los judíos.

Pero hay que tener en cuenta que en este sentido Weimar aun había sido más intervencionista, promocionando todo el arte decadente y coartando el arte nacional. Claudio Mutti escribió el libro 'Art totalitaire ,Art National Socialiste' donde nos expone el peligro de politizar el arte y algunas tendencias en ese sentido dentro del nacional socialismo. Creo que el texto en general es injusto al no recordar que el nacional socialismo alemán nace tras casi 20 años de gobierno de una República sionista que aun fue más totalitaria en favor del arte degenerado.

En sólo 3 años el NS alemán restauró una situación natural y empezó entonces a 'liberalizar' su intromisión en el arte, que se había reducido básicamente al ataque contra el arte degenerado, y no en ordenar o imponer un tipo de arte nuevo dado. En concreto mi opinión es que una vez eliminadas las influencias extrañas, hay que dejar el arte sin presiones políticas. No hay que hacer política en el arte. Lo que la Política debe es crear un ambiente popular sano,

el Arte luego seguirá su camino. Entiendo las reticencias frente a las influencias de sionistas y capitalistas, de toda una generación de 'artistas' marxistas liberales que habían asolado la Alemania de Weimar. Esto debía arreglarse, pero luego el arte no puede estar politizado. Como se ve el polo del arte NS es que sirva para la elevación del pueblo, de su esencia. Hitler dijo: "El Arte no tiene su centro en el tiempo, sino en su Pueblo. Los artistas no deben intentar levantar un monumento a su tiempo sino a su pueblo.

El tiempo cambiará, los años pasan y todo cambia, pero mientras el pueblo exista éste es la referencia de todo su Arte" (Discurso en la inaguración de la primera gran exposición del arte alemán" 1937). Por 'tiempo' hemos de entender lo temporal, o sea lo que es accidental y propio del momento. El arte nacional socialista debía intentar trascender de lo accidental a lo permanente en el estilo y espíritu del pueblo. Mientras el arte moderno es absolutamente accidental, trabaja sobre las sensaciones del momento, nuestro Arte debe intentar llegar a la médula sensible de la gente, a aquello que les define como pueblo y como personas elevadas.
HH