jueves, 21 de abril de 2011

Goebbels Habla Sobre HITLER

Sólo rara vez encontraba Goebbels tranquilidady sosiego para charlar conmigo con libertad y sin interrupciones. Y en talesocasiones casi no tocaba el tema "Hitler". Con absoluta exactitudpuedo recordar la única ocasión, quizás por la impresión excepcionalmentefuerte que me produjo. Fue en Berlín y precisamente en el Ministerio, dondedebíamos a veces aguardar hasta altas horas alguna decisión de Hitler a fin decomunicarla debidamente a la prensa.
Comenzamos de pronto a comentar que aunqueHitler disfrutara verdaderamente de la compañía femenina, y se veía que siemprese comportaba muy galante, no se le conocía una relación amorosa.
Goebbels, muy pensativo, dijo entonces casitextualmente: "A veces no logro entenderlo. Puede ser, aceptémoslo, que nose le puede medir con las medidas comunes. Vive prácticamente como unsanto. Obsérvelo cuando está con algunasdamas. Se nota cuanto le gustan. A veces se le ve completamente enamorado, yellas lo notan y se le insinúan. El se arrebata por ellas como un adolescente,pero la cosa nunca va más allá. Eso no lo entiendo. Yo lo conozco mejor quenadie. Creo, príncipe Schaumburg, que él no es un simple mortal, es alguienfuera de serie en todos los aspectos. Su memoria es sorprendentemente buena, ytan claramente como rescata el pasado puede también adelantarse al futuro. Elsabe lo que está por venir, y sabe lo que tiene que hacer. Jamás habla sobre lomás esencial -quizás no puede hacerlo porque carecemos de las cualidades para podercomprender. En todo caso, tiene lo que llamamos un sexto sentido. Cuan a menudolo ha demostrado. El no desea que se sepa, pues la gente podría asustarse deél. El sabe que sigue el camino de todos los grandes, los verdaderamentegrandes, a los que todo les resulta de maravilla, hasta que finalmente inclusolas tinieblas se doblegan ante la luz, para que todo sea progreso. Eso no lo vaa reconocer jamás. Y por ello esta prisa desconcertante, que a menudo nadieentiende. Aparentemente él sabe que dispone de poco tiempo. El no se darespiro. ¿Acaso no lleva una vida trágica? ¿Y acaso no lo sabe todo? ¿De dóndesacó esta cultura universal? ¿De dónde? Sólo por sus lecturas, imposible.Cuantas veces no hemos tratado de sorprenderlo; ninguno de nosotros se acercasiquiera a la cantidad de conocimientos que él tiene; lo reconocen los másletrados, es algo inexplicable. Y a pesar de todo no quisiera cambiarme por él.Si alguna vez le dijéramos al pueblo cómo lo vemos nosotros, que lo conocemosmejor, entonces ellos lo considerarían un mago o un santo. No sé qué seríapeor. Ambas confusiones serían funestas para ALEMANIA y podrían desatar unahecatombe sangrienta. Eso me parece muy peligroso, créame. Pero quizás searealmente una especie de santo. Hay base de sobra para pensarlo. No me agradamucho pensar en su santidad.
Con toda seguridad que él no es de este mundo,tal como lo somos nosotros. Seguro que no. ¿Debería decir todo esto? No puedohacerlo. Esto me mortifica a veces más que cualquier otra cosa. Debería preguntarle,y él jamás me lo permitiría; desea que algo así ni siquiera se insinúe, lo queme deja perplejo. Yo soy el único a quien habla con entera libertad.
Ud. no tiene idea de los planes que tiene esteHombre. Si tan sólo lograra parte de lo que él cree que debe realizar, toda lahumanidad lo honrará como uno de sus más grandes hijos. Lo que ahora vivimosjunto a él, o a través de él, es apenas una partícula. Tampoco Jesús vivió sólopara los hebreos, pero le tocó vivir entre los judíos y ser crucificado porellos. Eso no fue culpa de ellos, así como tampoco fue mérito suyo que vinieraal mundo y conviviera con ellos. El que Hitler llegara a nosotros y se hicieragrande entre nosotros, en último término no se nos puede adjudicar, no somosresponsables de su ascenso, como tampoco lo seremos de su fin. Quizás loasesinen o lo traicionen, quien sabe. Todo obedece a un ordenamientogigantesco, cuyo significado más profundo los humanos podemos cuando muchosospechar, pero jamás aprehender. De la nada y venciendo los más increíblesobstáculos creó legalmente el partido político más grande que haya existidojamás. Para innumerables personas aparece por eso como un político muy exitosoy de gran hechura. A pocos meses de la toma del poder puede mostrar como estadistaéxitos impresionantes y una popularidad como nunca llegó a tenerla siquieralejanamente hombre alguno en ALEMANIA.
Son todos hechos que nadie puede pasar poralto. Está empeñado en hacer fuerte y libre al Reich, paso a paso, y apareceante el mundo tan hábil que ya muchas potencias están de su lado. Los hechosestán a la vista, pero si debemos ser honestos, la verdad es que nadie puededecir en último término como pudo concretarlos el obrero y soldado del frenteAdolfo Hitler. Todo hombre destacado tiene amigos y enemigos, se le adora y sele odia, siempre fue así en todo lugar. Pero cuando contemplamos a los que loadoran y a aquellos que lo odian no queda más que darle la razón, pero aún esonos deja donde mismo frente a la pregunta ¿Qué clase de hombre es este quepuede realizar todo esto? Yo le digo, todo esto a él no lo toca, es un hombrede una hechura completamente distinta a la de todos nosotros. Pero ¿cómo ycuándo lo captará el mundo, y qué cosas sucederán hasta que llegue ese momento?Zaratustra dijo: "Lo peor es necesario para lo mejor del Superhombre". A veces me da escalofríoscuando reflexiono sobre la forma en que el destino guía a este Hombre, parecedepararle lo más inverosímil. En todo caso, él es mucho más de todo cuantonosotros podamos imaginar". Luego de una pausa Goebbels añadió:"Príncipe Schaumburg, no debemos mencionar todo esto a nadie".
Tocamos luego otros temas, pero nuevamentevolvió a este mismo. "Hitler afirmó una vez -dijo tan lenta y seriamentecomo al principio- que la fuerza de un hombre es el resultado de suabstinencia. Si lo contemplamos a él, a su modo de vida, en tonces habría quedarle la razón. Naturalmente la fuerza no vale mucho si no es catapultada poruna genialidad acorde. Pero el genio que carezca de esa fuerza tampoco llegaráa su realización...así es como sucede. Esta fuerza, que se acumula esaparentemente, en su más alta expresión, el Amor, y éste a su vez es ladinámica de nuestra existencia, un trocito del universo o de Dios dentro de nosotros. Creo que cosas como estas Hitler melas dice sólo a mí. Aunque sea nada más que por esto creo que vale la penaaceptar todos los sacrificios. Es un hombre increíble y ni siquiera

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