lunes, 23 de mayo de 2011

Nacionalsocialistas, ¿antijudíos?

Cuando alguien se define como Nacionalsocialista lo primero que se le dice es el por qué de ser "antijudio" (o antisemita, aunque esta última palabra es un error clarísimo etimológico).

Es curioso, pero un tema que en absoluto es el centro de la cosmovisión ni de la forma de ver el mundo de los Nacionalsocialistas, se convierte es el centro de todas las leyes represivas y de todas las discusiones.
Realmente el Nacionalsocialismo no tiene por qué ser antijudio, no debe serlo, e incluso podría haber un franco entendimiento entre un pueblo tan racista y cuidadoso de su tradición y cultura como el judío con nuestra ideología.
Para colmo el primer plan real de crear un "Estado de Israel" nace sin duda en el Nacionalsocialismo, al proponer Adolf Hitler junto a dirigentes sionistas la formación de una "patria judía" que asumiera la población judía europea, propuesta que contaba con la simpatía de muchos judíos y desde luego del Nacionalsocialismo.

La realización de este proyecto conjunto, dirigido por elementos sionistas nacionalistas, hubiera significado la paz y el entendimiento entre judíos y arios, y el Nacionalsocialismo nunca hubiera tenido ese "estigma" de antijudío que se le quiere ahora colgar, para así poder prohibirlo en base a leyes antiracistas y antidiscriminatorias.

Pero el pueblo judío siempre ha estado bajo dos tendencias opuestas: Los sionistas nacionales y los "sionistas internacionalistas". El problema ha sido el triunfo total de la mentalidad sionista financiera e intervencionista, infiltrada, mundialista y "progresista", sobre los elementos "ultranacionales y religiosos" del pueblo judío.
Si con los segundos se puede llegar a un acuerdo lógico y amistoso, los poderes del grupo sionista financiero y mundialista son intratables y forman el eje del Enemigo del Mundo, forman el Arquetipo absolutamente contrario a nuestra concepción del Mundo.
Bajo la dirección visible de las organizaciones sionistas "mundialistas y usurarias" era inevitable el choque.
Actualmente los sionistas tiránicos, son quienes apuestan por "dominar el mundo" y que efectuan una política claramente hostil al pueblo ario.


No somos antijudíos, es más, queremos liberar al pueblo judío del papel arquetípico impuesto por esa minoría.

Pero hay algo aún peor, en estos momento una serie de organizaciones que se autodenominan "judías", y que pretenden representar al "pueblo judío", a todos sus miembros, y así se los considera por parte de los gobiernos occidentales, llevan sistemáticamente una política de agresión al mundo entero, creando así unas condiciones de odio y de represión que no pueden acabar bien a largo plazo.

Israel como Estado se basa en la tortura y la brutalidad. Es el único estado que pese a haber legalizado de forma oficial la tortura recibe los parabienes de la "democracia".

El Tribunal Superior de Israel ha dictado el 5 de Marzo de 1998 que el Estado puede mantener en prisión indefinidamente a ciudadanos libaneses inocentes, no acusados de nada, para "usarlos como rehenes ante secuestros futuros posibles de ciudadanos israelitas", o sea un secuestro legal.

El tribunal reconoció que los ciudadanos que están detenidos por ese motivo no han cometido delito alguno, y el juez Barak declaró "el perjuicio a los derechos humanos básicos es obligatorio en esta situación".
Israel está generando con esta dirección brutal y tiránica un odio inmenso en cientos de millones de musulmanes, luego,


cuando dentro de 100 o 500 años el paraguas nuclear y militar Estados Unidos no le proteja, habrá un genocidio contra los judíos de Israel, y en ese momento "protestarán por la persecución secular que sufren"… Ahora es el momento de evitarlo, no entonces de protestar una vez más.
Los judíos deben sublevarse contra esa dirección usuraria y mundialista que los domina, pues sino serán confundidos con ellos y el odio se convertirá en un odio a todo el pueblo judío, lo que es injusto.

Por otra parte una serie de organización y clubs sionistas mantienen una política constante de agresión a la identidad y cultura aria. Grupos llamados "Asociaciones Judías" dirigen permanentemente actividades contra todo aquello que es "nacionalista" y que defiende la identidad europea, su cultura y su historia.
Atacan, denuncian y prohiben a todo grupo nacionalista europeo o americano, incluso moderados. Este ataque y agresión permanente ha hecho que incluso los grupos nacionalistas más moderados se hayan vuelto contra estas organizaciones autollamadas "judías", de forma que se crea un ambiente de "antijudaismo" en las fuerzas de alternativa nacional europea.
En el momento en que una Asociación judía española efectua declaraciones, denuncias y agresiones contra un partido o


asociacion legal por el mero hecho de ser nacionalista, en ese momento está creando la justificación del antijudaísmo entre el nacionalismo europeo.

De la misma forma que el anticatalanismo centralista ha sido el que ha fomentado por reacción el catalanismo radical, a base de que siempre los grupos "españolistas" han atacado y se han opuesto a cualquier idea de uso del catalán y respeto a la identidad catalana, de esa misma forma la continua y constante

acción de organizaciones "judías" contra el nacionalismo europeo ha generado la posición contraria al judaísmo en estos grupos. ¿Quién es el agresor?, ¿los nacionalistas o esa minoría sionista apoyada por el silencio del judaísmo y que asume su representación?.
Mientras ninguna voz del propio judaísmo se haga oir para denunciar las maniobras usurarias de esa minoría, mientras no tengan el valor de decir que si han sido perseguidos en todos sitios no es sólo por manías y curas fanáticos, sino por una acción nefasta de esa minoría que siempre ha conducido por mal camino al pueblo judío, ya desde los fariseos y saduceos hasta los Bnai, los Wiesenthal, Rothchild y masones actuales.

Los Nacionalsocialistas no podemos por nuestra propia ideología combatir a ninguna raza o pueblo, puesto que lo que propugnamos es el respeto a la Identidad y el deseo de la variedad. Lo que combatimos es la acción política contra nuestra identidad y pueblo por parte de una minoría sionista


apoyada por el silencio inexperto o ingenuo del pueblo judío. Pero sabemos que hay excepciones, y que muchos judíos saben esto y no lo comparten. Ser judío no es ser pro sionista.

No estamos contra el Pueblo judío. Ahora les toca a los judíos demostrar que no están contra el pueblo Ario.

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